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Elecciones del 12 de abril de 2026: ¿cambio real o más de lo mismo en el Perú?

El próximo 12 de abril habrá en el Perú unas elecciones generales que ojalá sean el punto de inflexión respecto a lo que ha ocurrido en la política y en la gestión general del Estado los últimos años. Que marque el comienzo del final de una etapa en la que un buen número de dirigentes políticos, autoridades y gestores públicos, han mal gestionado y seguido dilapidado recursos, llenándose casi impunemente los bolsillos y relegado la atención de necesidades sociales básicas y la provisión de infraestructuras, en un contexto económicamente favorable.

Palacio de Gobierno del Perú - Casa de Pizarro.

Elecciones de 2026: el poder de los electores y el futuro del Perú

Pero para que ello ocurra, los ciudadanos deben ser conscientes de su poder de decisión electoral y, actuando en consecuencia, meditar antes de votar por uno u otro candidato a presidente o parlamentario, teniendo en cuenta su trayectoria y preparación para el cargo. Sólo así los incompetentes y corruptos serán lo más pocos y serán, en su lugar, elegidas personas sin los antecedentes de aquellos y que no necesitan imitarlos porque previamente obtuvieron gran parte de lo necesario para vivir sobre la base de trabajo decente y eficiente.

El peligro de la impunidad ante la corrupción y la delincuencia

No me ocuparé de la casi impunidad con la que siguen operando algunos gestores y autoridades públicas incompetentes y corruptas en diversas entidades estatales y/o gubernamentales porque diarios y noticieros radiales, televisivos y de Internet, y hasta ciudadanos comunes y corrientes a través de redes sociales lo informan a diario y de la casi complicidad de los entes encargados en teoría de vigilarlos, controlarlos y sancionarlos (policiales, fiscales, la judicatura).

La indiferencia contribuye a la delincuencia

Quiero destacar la forma cómo lo expuesto en el párrafo precedente, explica también el incremento de la delincuencia y/o terrorismo urbano porque actúa como un modelo a seguir cuando los infractores de saco y corbata no terminan donde deben hacerlo los delincuentes y, sobre todo, siguen viviendo como si nada pasara, y con muchísimo más dinero y en superiores condiciones que el común de las personas.

Sigue ignorándose, ingenua y peligrosamente, que precisamente la falta de acción contra el delito genera impunidad, fomenta su aumento y reincidencia; crea un círculo vicioso de inseguridad social, económica e institucional. Por lo que será más eficaz reducir la criminalidad con el aumento de las penas, pero también con un enfoque integral que incluya inteligencia policial, certeza en la detención y políticas sociales.

Un parlamento más alineado con el crimen que con el bien común

Y a todo ello ha contribuido, también, el Congreso al no legislar cómo y cuándo correspondía contra dicho actuar delincuencial de los servidores públicos y los terroristas urbanos. Pareciera, incluso, que actuó en línea con ellos los últimos años dado el comportamiento de muchos congresistas al promover leyes en pro del delito que, por ejemplo, en lugar de perseguir protege a los criminales y a los bienes que obtienen de forma ilícita.

Ideologías políticas tan peligrosas como la delincuencia

Me ocuparé ahora de otra de las taras de la política peruana que, como la negligencia, la incompetencia, la corrupción o la delincuencia, lastran o ralentizan el desarrollo de cualquier sociedad libre y democrática como la peruana. Me refiero a la que manifiestan políticos de izquierda o socialistas pese a las evidencias en contra de muchas de las ideas económicas, políticas o sociales que siguen propugnando.

Recuerdo un video corto que se hizo viral hace unos años, en el que el protagonista exponía sólo dos razones para dicha forma de proceder.

No hay progreso centralizando y controlando estatalmente la economía

Decía el protagonista que un izquierdista solo puede serlo por ignorancia y/o maldad. En el primer caso, porque sigue sin entender que las más importantes maneras que sigue considerando como pertinentes para gestionar una sociedad o Estado en aras de su desarrollo, no funcionaron en los países en los que se experimentó con su implantación; y en el segundo caso porque, conscientes que el modelo de gestión estatal y de desarrollo que pregonan no es válido, hay que ser malo (mentiroso, populista, demagogo) para seguir engañando a electores mayormente ingenuos, ignorantes y pobres, que pueden mejorar su situación apoyando las políticas arcaicas y hasta irracionales que siguen pregonando. 

Lo cual está también en línea con lo que esgrime el investigador y profesor venezolano, Guillermo Rodríguez González, en el sitio web Panam Post:

(...) El socialismo, en tanto más se le estudia, más se revela como resentido empeño en justificar algo impracticable y destructivo. Choca descubrir tanta maldad tras lo que venden como bien supremo. Absurdo en lo que llaman ciencia superior y definitiva. Y entender que no traerá sino miseria el intentarlo.

Incluso puede encontrarse en Internet videos en los que ciudadanos comunes y corrientes, y hasta líderes de izquierda, explican la necesidad de mantener la pobreza porque solo así se puede garantizar sus permanencia o vigencia política.

Libertad, propiedad privada y seguridad impulsan el desarrollo

Lo único bueno de todo ello, no obstante, es que puede cambiarse el enfoque. Es decir, tales políticos pueden realmente hacer una política cuyo objetivo sea el bienestar de todos los ciudadanos, no de mayormente un grupo, sector o clase; trabajar efectivamente por el denominado bien común. Y ello solamente es posible en un contexto de libertad, propiedad privada, seguridad social e institucional, y provisión de infraestructura; donde el Estado gestione, supervise, emita las normas pertinentes e intervenga, fundamentalmente, para corregir los denominados fallos del mercado que son por lo general el resultado de actitudes humanas desde el lado empresarial o privado, no siempre alineadas con el bien común.

Así lo entendió muy bien China luego de empezar a conocer su presidente (dictador comunista) la realidad de Hong Kong, Taiwán o Corea del Sur hace más de 50 años. Se convenció Mijail Gorbachov en 1985; y no le quedó más que iniciar la denominada reestructuración de la economía política de la URSS, conocida a la postre como perestroika. Incluso Mario Vargas LLosa lo comprendió tras ser un entusiasta admirador de Fidel Castro y su revolución, al percatarse que se había iniciado en la isla caribeña una estupidez que dura ya más de seis décadas y que tiene a Cuba como el país paria que es

Pero para que ello ocurra es necesario valentía y honestidad para reconocer que se estaba equivocado y, después, actuando en consecuencia evolucionar sobre la base de sentido común y mayor conocimiento adquirido y asimilado.

El Perú padeció políticas de izquierda con Velasco Alvarado y Pedro Castillo

Y no hay que ir muy lejos en términos de distancia y tiempo para recordar lo que respecto a políticas izquierdistas, socialistas o comunistas, vivimos o padecimos en el Perú hasta hace poco más de tres años. En el felizmente breve período de gobierno de Pedro Castillo, no solo fue patente la falta de idoneidad y capacidad de muchos ministros, parlamentarios, gestores y autoridades públicas, sino también una premeditada disposición a lucrarse en desmedro del país y los ciudadanos. 

El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas iniciado por el General Juan Velasco Alvarado el 3 de octubre de 1968, fue otro ejemplo de la forma equivocada en que gobiernos o dictaduras de izquierda pretenden seguir gestionando un país en aras de su desarrollo. No voy a incidir en las nacionalizaciones, expropiaciones, reformas agrarias y en las otras políticas que son propias o inherentes a este tipo de gobierno sino en una de sus motivaciones que ha sido históricamente soslayada o ignorada.

Qué provocó la revolución del chino Juan Velasco Alvarado

No se trató solo de la denominada Página 11 del contrato entre el gobierno de Fernando Belaunde y la International Petroleum Company (IPC), una página de la que todavía hoy no se conoce prueba o evidencia. La causa más factible fue que por esos días el parlamentario por Loreto, Héctor Vargas Haya, presentaría los resultados del trabajo de la comisión investigadora del Congreso que presidió, formada con el objetivo de indagar respecto a la vinculación de la Marina con sus navíos en particular, y de las Fuerzas Armadas en general con operaciones de contrabando que, a la postre, solo pudieron ser denunciadas en su libro Contrabando publicado unos años después, y el cual cuenta hasta la fecha con 5 ediciones.

Incluso la odisea que pasó Vargas Haya para lograr publicar dicho libro la plasmó años después en otra de sus publicaciones, El calvario de un libro. Y existen otros dos referidos al mismo tema, Defraudadores y contrabandistas, de 1977, y Anecdotario del contrabando, de 1980. Entre otras publicaciones sobre Loreto, la Amazonía y el Perú, con el enfoque que solo puede permitirse un profesional con la vasta y digna vida política y profesional del señor Héctor Vargas.

Elecciones Perú 2026: la importancia del voto que marcará el futuro del país

Queda en manos de los electores la elección de un presidente que sepa gestionar el presente del país de cara a un mejor futuro para todos los peruanos. Lo cual será más fácil con alguien que, al margen de ideologías políticas, tiene las cosas claras en cuanto a la forma de gestionar un país sobre la base de modelos que ya demostraron éxito en otros lugares.

Solo así serán pocas las opciones de que, de entre los 35 candidatos a la presidencia, vuelva al gobierno gente aventurera, que todavía cree en modelos de gestión y desarrollo que nunca funcionaron, y que además necesita del Estado lo que no ha podido ganar aún, privada o de manera independiente, por negligencia o mera incapacidad.

Artículo publicado también en la edición impresa del jueves 9 de abril de 2026, del diario La Región de Iquitos.

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