miércoles, 21 de enero de 2026

Cuidar el dinero público es cuidar al Perú

Cuando nos acostamos o salimos de casa, solemos dejarla protegida ante la amenaza de quienes están acostumbrados a robar; muy conscientes de que lo que nos pueden sustraer o robar, no nos lo regalaron, sino que nos costó meses o incluso años de trabajo y sacrificios. Con el Perú debemos actuar igual. No podemos seguir permitiendo que algunos de los que gestionan los entes públicos, sigan sustrayendo impunemente gran parte de los presupuestos anuales que se han quintuplicado desde el año 2000, diluyéndose las posibilidades de aminorar las deficiencias en salud, educación, vivienda e infraestructuras.

Tod@s podemos para la corrupción.
Atribuciones: go2huqgraphics vía www.freepik.es

Actuar por el presente y el futuro del Perú

Es pertinente detener dicho desperdicio de recursos porque es el resultado de la estabilidad, el crecimiento y el esfuerzo de millones de personas naturales, empresas y demás instituciones desde inicios de los noventa, cuando el Perú tuvo que superar una gran crisis económica y combatir eficazmente el asecho político armado de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru con manifestaciones que, en su sano juicio, nadie querría volver a vivir o padecer (algunas similares a las que la delincuencia o terrorismo urbano empezó a perpetrar).

La corrupción aumenta y la indecente vida de los corruptos

Si la corrupción prolifera es porque los medios para combatirla no son los adecuados, no ha existido voluntad política e institucional firme hasta tiempos recientes o porque es creciente el número de ciudadanos que, por uno u otro motivo, se callan o pasan al lado ilegal de la sociedad. A la vez, entes como la Policía Nacional, La Contraloría, el Ministerio Público o el Poder Judicial, no cumplen eficiente y eficazmente la función que la ley les asigna. Y el mecanismo ciudadano de la revocatoria no resulta eficaz para dejar oportunamente sin efecto los cargos de gobernadores, vicegobernadores, consejeros, alcaldes y regidores elegidos por sufragio, cuando sus titulares degeneran en incompetentes o corruptos.

Entretanto, muchas autoridades o gestores públicos sin escrúpulos se siguen llenando ilegalmente los bolsillos para alimentar egos, vicios y un tren de vida superfluo e indecente no solo porque nadie más puede ostentar, sino porque así le roban al Perú el dinero que todavía requiere para seguir creciendo.

Combatir la corrupción desde lo cotidiano y simple

Basta, sin embargo, una simple y honesta preocupación por lo que pasa en el Perú y un sentido de responsabilidad por su futuro, para tratar de conocer y/o entender las causas de la actual situación de precariedad social e institucional causada por la corrupción y el crimen, con la sola finalidad de revertirla; y no hay que ser político, autoridad o congresista para ello.

Todos podemos actuar contra los signos de la corrupción, el clima delincuencial que no cesa y la inseguridad en general según nuestra condición, preparación o experiencia: como ciudadanos comunes y corrientes en cualquier entidad pública o privada prestando servicios profesionales de forma dependiente o independiente, como proveedor de bienes, como trabajador autónomo o emprendedor, empresario, incluso interactuando en el colegio profesional al que se pertenece.

Actos comunes y corrientes contra la corrupción

Podemos identificar factores o circunstancias que lo siguen permitiendo, preguntarnos por qué en lugar de menguar se trata de problemas que amenazan la convivencia social y la institucionalidad del Perú, o proponer ideas que coadyuven a su disminución. Y en ese sentido puede ser útil no solo la experiencia propia y de terceros, sino también las noticias de periódicos o radios, noticieros de TV o de Internet, y redes sociales serias e informadas.

Beneficios de haber sido víctima de los corruptos

También es importante difundir la experiencia de haber sido víctimas de autoridades y gestores públicos mafiosos y sin escrúpulos, hacer público sus modus operandi porque lo conocemos al haberlos padecido y, así, hacer que todos tengan mayor precaución y actúen en consecuencia previniendo las asechanzas.

Otros efectos de la corrupción

Y en ocasiones valdría incluso la negación prudente de las pretensiones de corrupción o chantaje propuestas por muchos delincuentes de saco y corbata en las instituciones públicas, aunque ello implique perder todo o gran parte de la retribución de un buen proyecto propuesto y ejecutado, por la prestación satisfactoria de cualquier otro servicio profesional, o por la provisión de algún bien.

Acción ciudadana contra los delincuentes de saco y corbata

Complementariamente, compete a los ciudadanos ser más conscientes de la situación imperante por la inacción irresponsable y hasta quizá cómplice de la policía, la contraloría, la fiscalía o el poder judicial, y actuar en consecuencia con valentía y precaución, en virtud del poder que en todo Estado democrático recae en la ciudadanía.

Un poder que puede manifestarse mediante mecanismos formales como el voto, referéndums, plebiscitos, iniciativas legislativas, revocatorias de mandatos; o a través de procesos informales como cabildos abiertos o rendiciones de cuenta, foros, consultas, observación, y especialmente mediante activismo y movilización social con protestas, campañas y redes sociales con el fin de influir en las decisiones políticas.

Criticable apatía ciudadana que los corruptos aprovechan

A finales de los noventa había en Loreto valientes grupos organizados que protestaban contra el controvertido poder de Fujimori, contra los signos de la corrupción o el centralismo, y que incluso iniciaron en Iquitos el 24 de octubre de 1998, una serie de protestas que hacia el año 2000, se hicieron nacionales y terminaron con la caída del chino.

Protestas similares, sin embargo, hoy prácticamente no existen por una inaceptable apatía por lo que ocurre en Iquitos, Loreto y el Perú, que las organizaciones criminales enquistadas en parte de la administración pública y la política deben celebrar y hasta agradecer porque, de esta manera, pueden seguir delinquiendo libre e impunemente.

Cómo vencer la corrupción sin discursos

No obstante, la acción ciudadana en las formas mencionadas puede ser útil y eficaz para socavar, aún, las redes de la corrupción y la delincuencia. 

Mediante protestas o denuncias por parte de ciudadanos comunes y corrientes e, incluso, de trabajadores de la entidad involucrada ante el nombramiento de un incompetente o corrupto, como gestor o asesor de una entidad pública; y no solo porque lo afirme así algún rival político, sino porque existan innumerables noticias disponibles incluso en Internet, sobre sus delictivos antecedentes y hasta sentencias que, habiendo sido apeladas, son generalmente incumplidas o "pasadas por alto" irresponsablemente por personal de la policía, la contraloría, la fiscalía o el poder judicial.

El poder ciudadano para evitar la corrupción

En suma, mediante activismo y movilización social, podría evitarse oportuna y eficazmente que muchos políticos o gestores públicos vuelvan a delinquir robando casi impunemente, infravalorando el costo de una obra o la contratación de un servicio, contratando sin el procedimiento legal establecido, etc.

Además, no sería tan fácil que sigan administrando importantes dependencias estatales como las de educación (muy codiciadas por los corruptos de diversas gestiones regionales los últimos lustros), verdaderos delincuentes según varios indicios presentados, por ejemplo, en valientes publicaciones en diarios y redes sociales, de alguna sagaz periodista de investigación que, no obstante denunciar un posible desfalco de casi dos millones de soles, no parece haber sido suficiente para que alguien presente una denuncia formal o para que la fiscalía de prevención del delito o cualquier otra institución inicie diligencias de investigación preliminar para, al menos, verificar la veracidad de la información difundida.

Facilidad sospechosa para que ocurran delitos

De haberse iniciado alguna diligencia por parte de los entes estatales correspondientes o por iniciativa, incluso, de algún maestro que no cobra la deuda social que le tienen por prestar sus servicios por lustros y hasta décadas, no hubiera sido tan fácil que el "hábil" susodicho regrese meses después a la misma entidad pública para ordenar, ocultar o terminar satisfactoriamente el "trabajo" que, meses antes, no pudo debido al revuelo y demás consecuencias de la denuncia periodística.

Y si situaciones como esa ocurren es porque se deduce que existiría una muy bien montada organización criminal a cuyos líderes no es difícil comprar (para acallarlos y hacerlos cómplices), a quien o quienes haga falta en las instituciones públicas encargadas de combatir la corrupción y la delincuencia, a cambio de llenarles los bolsillos con una mínima parte de los millones que ellos roban de las instituciones públicas, en desmedro del bienestar y los intereses de todos los peruanos.

Los corruptos cómplices de los ‘entes de justicia’

También suele ocurrir que alguien de la fiscalía o el poder judicial avisa por teléfono a los investigados de una inminente toma de locales para extraer equipos y documentación con más información del caso investigado y comunicando, a la vez, la detención preliminar de algunos de ellos con la única intención de que todo se paralice cuando pagan las decenas de miles de soles que los corruptos de la “administración de justicia” suelen requerir en estos casos.

Los que todavía “trabajan” son los que suelen pagar al instante al tener, aún, el control de los fondos para robarlo o sustraerlo descarada y casi impunemente. Los que ya fueron gestión, a los que se les advierte cuando solo están a la espera del desarrollo de un juicio por alguna denuncia pendiente, no la tienen tan fácil; y quizá por ello, al líder de Fuerza Loretana se le sentenció y encarceló casi de 10 años después de dejar la administración regional, al igual que a la única mujer que presidio hasta ahora la comuna de Maynas sentenciada 8 años después de concluir su gestión.

Todo lo cual, es vox populi en los corrillos y reuniones sociales de Iquitos y la región en general, no una mera invención de alguien preocupado por el problema de la corrupción en el Perú.

La corrupción lastra el desarrollo

Resumiendo. Si queremos que el Perú realmente se desarrolle, no podemos dejar que todo siga como hasta ahora: que incompetentes y especialmente corruptos sigan gestionando las instituciones públicas peruanas. De la misma forma en que una buena madre, no dejaría nunca el cuidado de sus hijos, en manos de un violador.

Cabe recordar que China se consolidó como la segunda economía del mundo por su apertura al mercado y dar facilidades a la inversión privada, pero también por su innegociable combate a la corrupción con incluso la pena de muerte. Singapur y Hong Kong son otros dos ejemplos de grandes economías con férreas políticas anticorrupción, aunque en estos casos sin incluir la pena de muerte.

Elecciones de 2026: la importancia de un voto responsable

Por ello es pertinente y hasta necesario, saber o aprender a elegir a gestores públicos o autoridades con preparación y sin antecedentes delictivos, que no tengan la costumbre o el objetivo de tomar más de lo que les corresponde de las arcas del Estado porque sus formación o principios se lo impiden, y porque no tienen la necesidad al haber obtenido previamente en el ámbito privado lo necesario para vivir merced a un ejercicio decente y eficiente de su profesión.

Ya no es tiempo de elegir, como en el 2021, a otro improvisado candidato solo por la cierta ilusión que depare ante el fracaso de sus antecesores, en teoría profesionales de la política, para gobernar un país como el Perú que pese a los escándalos políticos no para de crecer.

La clave contra la corrupción y el crimen

¿Se imaginan al Perú luego de cinco o diez años de ser liderado por un presidente honesto, transparente y eficiente? No tendremos nada que envidiar a Singapur, Austria, Brasil o Chile. Pero antes es necesario que la preparación, la idoneidad y la decencia sean los pilares del ejercicio profesional de todo funcionario, político o gestor público. 

De esta manera la Policía, la Contraloría, la Fiscalía o el Poder Judicial serán más eficientes y eficaces y destacarán, también, por proponer normas para mejorar la labor general del Estado; mientras que la Contraloría no solo publicará anualmente los miles de millones de soles que el Perú sigue perdiendo a causa de la corrupción, sino también los montos recuperados o dejados de perder debido a un desempeño correcto y transparente de las instituciones públicas.

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