Cuando
nos acostamos o salimos de casa, solemos dejarla protegida ante la
amenaza de quienes están acostumbrados a robar; muy conscientes de que lo que
nos pueden sustraer o robar, no nos lo regalaron, sino que nos costó meses o
incluso años de trabajo y sacrificios. Con el Perú debemos actuar igual. No
podemos seguir permitiendo que algunos de los que gestionan los entes públicos,
sigan sustrayendo impunemente gran parte de los presupuestos anuales que se han
quintuplicado desde el año 2000, diluyéndose las posibilidades de
aminorar las deficiencias en salud, educación, vivienda e infraestructuras.
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| Tod@s podemos para la corrupción. Atribuciones: go2huqgraphics vía www.freepik.es |
Actuar
por el presente y el futuro del Perú
Es
pertinente detener dicho desperdicio de recursos porque es el
resultado de la estabilidad, el crecimiento y el esfuerzo de millones de
personas naturales, empresas y demás instituciones desde inicios
de los noventa, cuando el Perú tuvo que superar una gran crisis económica
y combatir eficazmente el asecho político armado de Sendero Luminoso y el
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru con manifestaciones que, en su sano
juicio, nadie querría volver a vivir o padecer (algunas similares a las que la
delincuencia o terrorismo urbano empezó a perpetrar).
La
corrupción aumenta y la indecente vida de los corruptos
Si
la corrupción prolifera es porque los medios para combatirla no son los
adecuados, no ha existido voluntad política e institucional firme hasta
tiempos recientes o porque es creciente el número de ciudadanos que, por uno u
otro motivo, se callan o pasan al lado ilegal de la sociedad. A la vez,
entes como la Policía Nacional, La Contraloría, el Ministerio Público o el
Poder Judicial, no cumplen eficiente y eficazmente la función que la ley les
asigna. Y el mecanismo ciudadano de la revocatoria no resulta eficaz para dejar
oportunamente sin efecto los cargos de gobernadores, vicegobernadores,
consejeros, alcaldes y regidores elegidos por sufragio, cuando sus titulares
degeneran en incompetentes o corruptos.
Entretanto,
muchas autoridades o gestores públicos sin escrúpulos se siguen llenando
ilegalmente los bolsillos para alimentar egos, vicios y un tren de vida
superfluo e indecente no solo porque nadie más puede ostentar, sino porque así
le roban al Perú el dinero que todavía requiere para seguir creciendo.
Combatir
la corrupción desde lo cotidiano y simple
Basta,
sin embargo, una simple y honesta preocupación por lo que pasa en el Perú y un
sentido de responsabilidad por su futuro, para tratar de conocer y/o entender
las causas de la actual situación de precariedad social e institucional causada
por la corrupción y el crimen, con la sola finalidad de revertirla;
y no hay que ser político, autoridad o congresista para ello.
Todos
podemos actuar contra los signos de la corrupción, el clima delincuencial
que no cesa y la inseguridad en general según nuestra condición,
preparación o experiencia: como ciudadanos comunes y corrientes en cualquier
entidad pública o privada prestando servicios profesionales de forma
dependiente o independiente, como proveedor de bienes, como trabajador autónomo
o emprendedor, empresario, incluso interactuando en el colegio profesional al
que se pertenece.
Actos
comunes y corrientes contra la corrupción
Podemos
identificar factores o circunstancias que lo siguen permitiendo, preguntarnos
por qué en lugar de menguar se trata de problemas que amenazan la convivencia
social y la institucionalidad del Perú, o proponer ideas que coadyuven a su
disminución. Y en ese sentido puede ser útil no solo la experiencia propia
y de terceros, sino también las noticias de periódicos o radios,
noticieros de TV o de Internet, y redes sociales serias e informadas.
Beneficios
de haber sido víctima de los corruptos
También
es importante difundir la experiencia de haber sido víctimas de
autoridades y gestores públicos mafiosos y sin escrúpulos, hacer público
sus modus operandi porque lo conocemos al haberlos padecido y,
así, hacer que todos tengan mayor precaución y actúen en consecuencia
previniendo las asechanzas.
Otros
efectos de la corrupción
Y
en ocasiones valdría incluso la negación prudente de las pretensiones de
corrupción o chantaje propuestas por muchos delincuentes de saco y corbata en
las instituciones públicas, aunque ello implique perder todo o gran parte
de la retribución de un buen proyecto propuesto y ejecutado, por la prestación
satisfactoria de cualquier otro servicio profesional, o por la provisión de
algún bien.
Acción ciudadana contra los delincuentes de saco y corbata
Complementariamente,
compete a los ciudadanos ser más conscientes de la situación imperante
por la inacción irresponsable y hasta quizá cómplice de la policía, la
contraloría, la fiscalía o el poder judicial, y actuar en consecuencia con
valentía y precaución, en virtud del poder que en todo Estado democrático recae
en la ciudadanía.
Un
poder que puede manifestarse mediante mecanismos formales como el
voto, referéndums, plebiscitos, iniciativas legislativas, revocatorias de
mandatos; o a través de procesos informales como cabildos abiertos o
rendiciones de cuenta, foros, consultas, observación, y especialmente mediante
activismo y movilización social con protestas, campañas y redes sociales
con el fin de influir en las decisiones políticas.
Criticable
apatía ciudadana que los corruptos aprovechan
A
finales de los noventa había en Loreto valientes grupos organizados que
protestaban contra el controvertido poder de Fujimori, contra los signos de la
corrupción o el centralismo, y que incluso iniciaron en Iquitos el 24 de
octubre de 1998, una serie de protestas que hacia el año 2000, se hicieron
nacionales y terminaron con la caída del chino.
Protestas
similares, sin embargo, hoy prácticamente no existen por una inaceptable apatía
por lo que ocurre en Iquitos, Loreto y el Perú, que las organizaciones
criminales enquistadas en parte de la administración pública y la política
deben celebrar y hasta agradecer porque, de esta manera, pueden seguir
delinquiendo libre e impunemente.
Cómo
vencer la corrupción sin discursos
No
obstante, la acción ciudadana en las formas mencionadas puede ser útil y eficaz
para socavar, aún, las redes de la corrupción y la delincuencia.
Mediante
protestas o denuncias por parte de ciudadanos comunes y corrientes e, incluso,
de trabajadores de la entidad involucrada ante el nombramiento de un
incompetente o corrupto, como gestor o asesor de una entidad pública;
y no solo porque lo afirme así algún rival político, sino porque
existan innumerables noticias disponibles incluso en Internet, sobre sus
delictivos antecedentes y hasta sentencias que, habiendo sido apeladas, son
generalmente incumplidas o "pasadas por alto" irresponsablemente por
personal de la policía, la contraloría, la fiscalía o el poder judicial.
El
poder ciudadano para evitar la corrupción
En
suma, mediante activismo y movilización social, podría evitarse oportuna y
eficazmente que muchos políticos o gestores públicos vuelvan a delinquir
robando casi impunemente, infravalorando el costo de una obra o la contratación
de un servicio, contratando sin el procedimiento legal establecido, etc.
Además,
no sería tan fácil que sigan administrando importantes dependencias estatales
como las de educación (muy codiciadas por los corruptos de diversas gestiones
regionales los últimos lustros), verdaderos delincuentes según varios indicios
presentados, por ejemplo, en valientes publicaciones en diarios y redes
sociales, de alguna sagaz periodista de investigación que, no obstante
denunciar un posible desfalco de casi dos millones de soles, no parece
haber sido suficiente para que alguien presente una denuncia formal o para que
la fiscalía de prevención del delito o cualquier otra institución inicie
diligencias de investigación preliminar para, al menos, verificar la veracidad
de la información difundida.
Facilidad
sospechosa para que ocurran delitos
De
haberse iniciado alguna diligencia por parte de los entes estatales
correspondientes o por iniciativa, incluso, de algún maestro que no cobra la
deuda social que le tienen por prestar sus servicios por lustros y hasta
décadas, no hubiera sido tan fácil que el "hábil" susodicho
regrese meses después a la misma entidad pública para ordenar, ocultar o
terminar satisfactoriamente el "trabajo" que, meses antes, no pudo
debido al revuelo y demás consecuencias de la denuncia periodística.
Y
si situaciones como esa ocurren es porque se deduce que existiría una muy bien
montada organización criminal a cuyos líderes no es difícil comprar (para
acallarlos y hacerlos cómplices), a quien o quienes haga falta en las
instituciones públicas encargadas de combatir la corrupción y la delincuencia,
a cambio de llenarles los bolsillos con una mínima parte de los millones que
ellos roban de las instituciones públicas, en desmedro del bienestar y los
intereses de todos los peruanos.
Los
corruptos cómplices de los ‘entes de justicia’
También
suele ocurrir que alguien de la fiscalía o el poder judicial avisa por teléfono
a los investigados de una inminente toma de locales para extraer equipos y
documentación con más información del caso investigado y comunicando, a la vez,
la detención preliminar de algunos de ellos con la única intención de que todo
se paralice cuando pagan las decenas de miles de soles que los corruptos de la
“administración de justicia” suelen requerir en estos casos.
Los
que todavía “trabajan” son los que suelen pagar al instante al tener, aún, el
control de los fondos para robarlo o sustraerlo descarada y casi impunemente.
Los que ya fueron gestión, a los que se les advierte cuando solo están a la
espera del desarrollo de un juicio por alguna denuncia pendiente, no la tienen
tan fácil; y quizá por ello, al líder de Fuerza Loretana se le sentenció y
encarceló casi de 10 años después de dejar la administración regional, al igual
que a la única mujer que presidio hasta ahora la comuna de Maynas sentenciada 8
años después de concluir su gestión.
Todo
lo cual, es vox populi en los corrillos y reuniones sociales
de Iquitos y la región en general, no una mera invención de alguien preocupado
por el problema de la corrupción en el Perú.
La
corrupción lastra el desarrollo
Resumiendo.
Si queremos que el Perú realmente se desarrolle, no podemos dejar que todo siga
como hasta ahora: que incompetentes y especialmente corruptos sigan gestionando
las instituciones públicas peruanas. De la misma forma en que una buena madre,
no dejaría nunca el cuidado de sus hijos, en manos de un violador.
Cabe
recordar que China se consolidó como la segunda economía del mundo por su
apertura al mercado y dar facilidades a la inversión privada, pero también por
su innegociable combate a la corrupción con incluso la pena de muerte. Singapur
y Hong Kong son otros dos ejemplos de grandes economías con férreas políticas
anticorrupción, aunque en estos casos sin incluir la pena de muerte.
Elecciones de 2026: la importancia de un voto responsable
Por
ello es pertinente y hasta necesario, saber o aprender a elegir a gestores
públicos o autoridades con preparación y sin antecedentes delictivos, que no
tengan la costumbre o el objetivo de tomar más de lo que les corresponde de las
arcas del Estado porque sus formación o principios se lo impiden, y porque no
tienen la necesidad al haber obtenido previamente en el ámbito privado lo
necesario para vivir merced a un ejercicio decente y eficiente de su profesión.
Ya
no es tiempo de elegir, como en el 2021, a otro improvisado candidato solo por
la cierta ilusión que depare ante el fracaso de sus antecesores, en teoría
profesionales de la política, para gobernar un país como el Perú que pese a los
escándalos políticos no para de crecer.
La
clave contra la corrupción y el crimen
¿Se imaginan al Perú luego de cinco o diez años de ser liderado por un presidente honesto, transparente y eficiente? No tendremos nada que envidiar a Singapur, Austria, Brasil o Chile. Pero antes es necesario que la preparación, la idoneidad y la decencia sean los pilares del ejercicio profesional de todo funcionario, político o gestor público.
De esta manera la Policía, la Contraloría, la Fiscalía o el Poder Judicial serán más eficientes y eficaces y destacarán, también, por proponer normas para mejorar la labor general del Estado; mientras que la Contraloría no solo publicará anualmente los miles de millones de soles que el Perú sigue perdiendo a causa de la corrupción, sino también los montos recuperados o dejados de perder debido a un desempeño correcto y transparente de las instituciones públicas.

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