Elecciones generales de 2016. Sobre los 19 candidatos a la presidencia del Perú

Logo de las elecciones de 2016 (Fuente: Onpe.pe)
El Perú ha crecido económicamente los últimos años, dado principalmente al buen precio de las materias primas que exporta (cobre, plomo, zinc, oro, gas natural, uvas, cacao, plátanos, espárragos, paltas, mangos, etc.), y por la responsable política económica que han sabido mantener sus gobernantes los últimos lustros (Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala).

La economía no crece como las personas e instituciones

Ello, sin embargo, sigue sin reflejarse en el nivel cultural y político de sus ciudadanos y, por ende, de sus instituciones a vista de la casi veintena de candidatos que aspiran disputarse la presidencia peruana en las elecciones del 10 de abril.

Pues, de acuerdo a la corriente del desarrollo humano propugnado las últimas décadas desde distintos entes de desarrollo global y el mundo académico, según la cual no hay progreso económico que valga si no implica a la vez mejoras sanitarias, educativas y culturales en la población, dicha prominencia de candidatos no es la norma en democracias de sociedades más desarrolladas.

¿La democracia seguirá siendo 'chicha' en el Perú?

Hace unas décadas se criticaba, en efecto, el hecho de que eran más de diez los candidatos que se disputaban la opción de dirigir el Perú, catalogando incluso dicha situación como propia de un país subdesarrollado. Hoy, un par de décadas después en que el país ha crecido económicamente por encima de la media de la región de América Latina de la que es parte, lo que ha permitido reducir el nivel de la pobreza en más de 30 puntos porcentuales, seguimos acaso peor que antes desde el punto de vista político, social y cultural.

Los 19 candidatos presidenciales inscritos en el JNE

Lourdes Flores Nano, candidata
vicepresidente por la Alianza
Popular (Imagen de Mario Falta).
Dado que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha confirmado la inscripción de 19 candidatos, dos de los cuales ex presidentes del Perú. Sin embargo, sólo una tercera parte de los cuales con opciones claras de algún protagonismo dados los antecedentes y a vista de las últimas encuestas electorales, mientras que a los demás solo les espera ser una especie de meros "candidatos rellenos", que más bien dispersan votos ciudadanos que podrían apoyar alguna candidatura idónea.

Viejas caras conocidas de la política peruana

Lo peor es que la mayoría son caras conocidas, especialmente dichos ex presidentes, uno de los cuales, Alan García Pérez, es ahora secundado por la abogada Lourdes Flores Nano, alguien a quien muchos quisimos ver elegida presidenta del Perú en alguna de las contiendas a las que ya se presentó, y que además ingresó a la política y creció en ella criticando los efectos del nefasto primer gobierno aprista, presidido por quien ahora acompaña como candidata a una vicepresidencia.

La corrupción parece impune en el Perú

Alan García, además, carga sobre sus espaldas la prescripción de innumerables delitos (violaciones a los derechos humanos -matanzas en los penales-, tráfico de armas, entre otras actos de corrupción) cometidos durante su primer mandato entre 1985-1990, y la conmutación de penas en cifras récors a sentenciados por narcotráfico, e igualmente otras corruptelas aún no aclaradas acontecidas en su segundo mandato entre el 2006-2011.

A Toledo y García les lastra la corrupción

Alejandro Toledo, por su parte, sueña con volver a gobernar, como si la coyuntura que le favoreció al finalizar los regímenes de Alberto Fujimori, se volviera nuevamente a configurar. Además, como el candidato de la Alianza Popular, Alan García, sigue sin quedar claro su papel en el controvertido caso Ecoteva. Y como añadidura no sabemos, aún, cómo terminará afectando a ambos el desenlace peruano del mayor caso de corrupción de los últimos años en América del Sur: el caso Lava Jato.

Los electores peruanos ante unas elecciones 2016 trascendentales

Veremos como votarán los peruanos en estas elecciones presidenciales de la que saldrá el gobernante que guiará al Perú en un momento de declive económico nacional, regional y global. Momento, por tanto, idóneo para un gobernante preparado y con experiencia en momentos algo críticos; no para aquellos que podrían replicar lo ya vivido por el país las últimas décadas: demagogia, improvisación, corrupción e irresponsabilidad.

De esta manera, podrá el Perú demostrar si llega a la conmemoración de su Bicentenario de la Independencia de España encaminado al progreso solidario entre sus conciudadanos, o repitiendo la ineficacia de distintos gobiernos democráticos y dictatoriales que lo han gestionado desde el 28 de julio del año 1821.

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